—¡No! —gritó Eva, con el llanto descontrolado, estaba viendo como lo habían capturado por su culpa, por intentar tranquilizarlo.
Gale estaba adormilado, sin el ojo derecho, con la sangre manchando su ropa. Tres soldados detuvieron a Eva, que intentó ir a ayudarlo. La sostuvieron de los brazos para que no pudiera soltarse.
—Verás como tu amigo se muere. —le dijo uno de los que la sujetaba, que parecía ser una especie de general al mando. —Es triste, lo sé, el pobre príncipe no llegará ni siquie