Astor
La respuesta de ese sujeto me hizo vislumbrar un panorama todavía más oscuro. Eva era la esposa oficial del conde, vivía en el castillo como una condesa. Eso terminó de desconcertarme y no sabía exactamente cómo reaccionar. Por lo que me quedé mudo, en medio de esa plaza tan concurrida, paralizado ante esa nueva información.
—No tiene sentido. ¿Felipe es el secuestrador? —preguntó Ciro. —Que digo, si lo tiene, el aprovechó la distancia. —se agarró la cabeza, los hilos concordaban.
—No ten