Llegó con el modesto carruaje preparado, en aquella ciudad no había tanta ostentosidad como en el castillo de Louis, donde Eva había vivido tantos años encerrada en su triste y sombría torre. Sin embargo, le parecía un lugar mucho mejor, más tranquilo y con menos violencia. Los lobos estaban conviviendo bastante bien con los humanos allí, los más agresivos o introspectivos se retiraban a las afueras y los demás se mezclaban entre las personas, los que eran más sociables.
Astor tomó a su dama y