—No creí que fueras tú, si te soy sincera, pensaba que era un sueño producto de una lenta muerte… —Eva estaba con la voz un poco débil, pero se esforzaba por hablar.
Astor le había preparado un té con miel para aliviarla, para que poco a poco su garganta sanara de ese estrangulamiento. Le dolía al tragar y también a veces respirar, ese hombre la había apretado demasiado fuerte, no lo olvidaría nunca.
—Toma de a pequeños sorbos… —le explicó él, era muy cuidadoso, lo que contrastaba con su extrem