Amara se removió ligeramente en la cama de la clínica, su cuerpo aún resentido por la caída. El dolor era soportable, pero la sensación de estar atrapada en esa habitación sin más compañía que sus propios pensamientos comenzaba a desesperarla. Dimitrios había estado con ella hasta hace poco, asegurándose de que estuviera bien antes de marcharse. Había prometido volver, pero ahora estaba sola.
Un leve sonido en la puerta la hizo levantar la mirada. Pensó que era una enfermera, pero en cuanto la f