El centro comercial estaba lleno de vida esa tarde de sábado. Las risas de los niños se mezclaban con el murmullo de los compradores y el ritmo suave de la música ambiental. Amara caminaba lentamente empujando el cochecito de Dante, mientras Katherine la seguía con dos vasos de café en las manos. A su lado, Lia traía una pequeña bolsa con accesorios que no había podido resistirse a comprar.
—Este niño va a romper corazones, te lo digo desde ya —dijo Lia mientras se inclinaba para acariciar la ma