Amara recibió el alta de la clínica al mediodía, aún sentía una ligera molestia en el cuerpo, pero nada que no pudiera soportar. Dimitrios estuvo a su lado en todo momento, asegurándose de que la atendieran de la mejor manera posible.
Mientras iban camino al hotel, Amara decidió contarle lo que había sucedido la noche anterior.
—Irina vino a verme —dijo con voz seria, observando el rostro de Dimitrios con cautela.
—¿Irina? ¿Qué quería esa mujer? —preguntó él, frunciendo el ceño de inmediato.
—A