POV de Lila
Volvía a temblar. Su aliento rozaba mi piel, cálido como un susurro contra mi cuello. ¿Qué era esta reacción? Se sentía como algo más profundo que simples nervios, más profundo que el miedo. Como si algo dentro de mí estuviera reaccionando a él sin mi permiso.
—Dime, palomita. ¿Te gusta lo que me provocas? —murmuró. Su voz era ronca, pero aún conservaba esa calma escalofriante que me hacía sentir atrapada.
—Estás borracho, y sólo es por la mañana —las palabras salieron entre dientes