Punto de vista de Lila
La cuarta noche fue la más larga.
No había dormido bien en días. Estaba adormilada en el sofá, envuelta en uno de sus jerséis que aún conservaba un leve rastro de cedro y humo, cuando la puerta principal se cerró de un portazo tan fuerte que la araña tembló.
Estaba de pie antes de darme cuenta de que me había movido.
El pasillo estaba a oscuras, solo las luces bajas de los apliques brillando doradas sobre el mármol. Y allí estaba él.
Leander.
Derrumbado en el suelo como u