Punto de vista de Lila
Me desperté con una cama vacía y un silencio que aplastaba como una mano sobre la boca.
La sábana a mi lado estaba helada. No solo fresca, sino tan fría que sentí el hielo a través de la manta cuando alargué la mano. Mis dedos se cerraron sobre la tela donde él debería haber estado y no había nada. Ni calor, ni marca en la almohada, ni rastro del hombre que horas antes me había abrazado tan fuerte. Se había ido en la noche, o quizá justo después de soltarme el cinturón de