Capítulo 63. Lealtad
Michael se echó a reír.
Guadalupe lo veía con el ceño fruncido y Michael tuvo que poner la palma en la pared con el ataque de risa.
Guadalupe cruzó los brazos molesta.
—Con decir que no bastaba, no hay necesidad de reírte de mí.
Michael negó con la cabeza y limpió sus ojos.
—Dios mío, no recuerdo cuándo fue la última vez que reí hasta llorar.
Guadalupe sonrió.
—Es porque te ríes para dentro.
— ¿Cómo es eso? —Preguntó Michael interesado.
—Tú risa no es escandalosa como