Capítulo 29. Tiempo prestado
Victoria no se atrevía a abrir los ojos.
Después de tanto igual iba a morir, lo irónico es que ella no acusó a Stefan, por su mente no pasaba traicionarlo, pero eso no contaba, él no iba a creer en su inocencia.
O eso pensaba.
—Ivo, te di una orden —dictaminó Stefan.
—No puedes ver bien muchacho, esta bruja te ha hechizado.
—No lo repetiré, baja el arma, ella no me traicionó.
Victoria abrió los ojos poco a poco y no podía creer lo que veía, Stefan no la veía a ella, apuntaba a