Capítulo 28. Emboscada
Victoria descansó toda la tarde, tocaron ligeramente su puerta y era Adelina.
Traía una caja grande, obviamente era un vestido.
—Buenas tardes señorita, el señor le manda esto.
—Pero Stefan está loco, tengo un armario lleno de ropa.
Victoria tomó la caja y la llevó a la cama, la abrió y quedó maravillada con el vestido.
Era de un tono muy claro, pero no podía distinguirse, estaba tejido con muchísimos brillantes tornasol.
Junto al vestido había una máscara que hacía juego con