RYSA
No puede ser real.
Me duele el orgullo más que el cuerpo. El mareo persiste, las punzadas en mi cabeza son constantes, ese tipo me dañó, casi me viola, esta es una de las razones por las que le pedí a Gab que me enseñara defensa personal. Ahora veo con ojos claros el mundo que antes ignoraba, veo a las personas por lo que son, y puedo apostar a sus verdaderas intenciones. Remojo mis labios con parsimonia, el hombre que maneja a mi lado, parece sacado de un cuento de terror diferente al que