Sofia
Me quedé sentada en el borde de la cama, mirando aquel vestido blanco colgado frente a mí, balanceándose suavemente cada vez que el viento colaba su frío por la ventana rota. Sentía la garganta seca y los ojos ardiéndome de tanto llorar en silencio. Sabía que si Leonardo subía y me encontraba sin ese vestido puesto, su reacción no sería agradable.
No tuve que esperar mucho para escuchar sus pasos pesados subiendo las escaleras de madera. Cada crujido me estremecía el cuerpo entero, como s