Julie se alistaba frente al espejo, ajustando los botones de su blusa color crema. Su cabello caía en ondas suaves sobre los hombros, y el maquillaje era apenas un toque de luz en su rostro. Sean, aún en la cama, la observaba con una sonrisa perezosa.
—Si no te apresuras —dijo con humor—, voy a tener que traerte de vuelta a la cama.
Julie soltó una risa suave.
—Eso no va a pasar. Emily me espera, y tú necesitas descansar.
—¿Descansar? —repitió Sean—. Después de anoche, creo que quien ne