Julie se apartó del agarre de Sean con fuerza contenida, sin una palabra más. Sus ojos aún brillaban, no por el reflejo del sol en los pasillos… sino por todo lo que ya no podía ocultar. Caminó hacia la puerta de la sala, decidida. Quería aire. Quería distancia. Quería dejar de sentir por unos minutos.
Al abrir la puerta, justo del otro lado, Matías estaba por entrar. Vestía camisa clara, tablet en mano y expresión enfocada, como quien iba directo a su siguiente reunión con los inversores. Per