El día avanzó entre informes, ajustes de última hora y la expectación por la fiesta anual corporativa. En cada rincón del hotel había movimiento: personal decorando el salón principal, diseñadores probando iluminación y miembros del equipo corriendo con carpetas y listas.
Julie, sin embargo, se mantenía en su propio ritmo. Profesional. Precisa. Inescrutable. Vestía de negro, con el cabello recogido en un moño bajo, y caminaba por los pasillos con los auriculares conectados al teléfono mientras