Julie se despertó con el suave zumbido del teléfono sobre la mesita. Bostezando, se incorporó entre las sábanas y desbloqueó la pantalla. Tenía un mensaje.
De: Sean Castelli Buenos días, Ricitos. Paso por ti a las 9. Te prometo que no es secuestro, es un paseo. Vístete cómoda. –S.
Julie leyó el mensaje dos veces, y su primera reacción fue rodar los ojos.
—¿Un paseo? ¿Después de la guerra psicológica que me hiciste anoche? —murmuró, dejando el teléfono a un lado.
Pero luego se sorprendió sonrien