—¿Qué clase de novia compra un vestido que no quiere volver a ver? —murmuró Julie, mirando la bata colgada tras la puerta.
La funda de tela flotaba con elegancia, como si lo esperara pacientemente. Había buscado algo práctico. Algo reutilizable. Un vestido “no emocional”. Pero eso fue antes de ver aquel modelo de seda color marfil, escote palabra de honor, caída fluida.
—Solo lo probaré —se dijo días atrás. Y terminó saliendo de la boutique con él, abrazándolo como si contuviera un sueño atrapa