Rompiendo el silencio, Julie habló.
—Fui a visitarlo ayer.
Sean se tensó. La forma en que lo dijo, con la voz apenas contenida, le bastó para saber a quién se refería. La miró mientras tomaba asiento frente a él, y al ver la desesperación en sus ojos, tuvo que contenerse para no tomarla entre sus brazos.
—No ha cambiado en nada —añadió ella, bajando la mirada.
Sean se tragó la amargura que le subió por la garganta. Darby Jones. El hombre que había envenenado todo lo que tocaba, incluso a su pro