CAPÍTULO 48. Verdades arrojadas.
—¡Señora! —pregunta Dante, sorprendido y nervioso—. ¿Dónde estaba?
—Dante, buenas tardes. ¿Qué pasa? —Valentina sale del auto mientras Dante le abre la puerta.
—Es el señor Ferraro, está muy molesto señora. Pregunta por usted desde hace un buen rato. Si desea puedo acompañarla para que no se enfrente usted sola a él —ese comentario la sorprende y, de alguna forma, se siente respaldada al escucharlo.
—No te preocupes Dante, muchas gracias por tu intención. Yo podré con esto, gracias .
Escucha lo