CAPÍTULO 43. Sin vuelta atrás.
—¿Valentina? ¿Qué sucede?
—Papá… —dice ella al otro lado de la línea, con urgencia—. Tengo que verte, es importante.
—¿Importante? —pregunta él, frunciendo el ceño—. ¿Tiene que ver con Alejandro? Dime cómo está. Estaba pensando que debo ir a verlo, hija.
—Papá, escucha —responde Valentina, respirando hondo para controlar el temblor en su voz—. No puedes venir.
—¿Qué? —su tono se tensa, sorprendido—. Valentina… ¿por qué no?
—¡Eso no importa ahora! —exclama ella con firmeza—. Déjame manejar esto