CAPÍTULO 41. Rendida sobre él.
Valentina se queda frente a él, con las manos temblorosas. Respira hondo, intentando calmarse, pero el nudo en el estómago le recuerda que no puede evitar lo que está haciendo.
—Mírame —susurra Alejandro, con voz grave y firme—. Quiero que me veas.
Ella traga saliva y levanta lentamente la vista, encontrándose con sus ojos. El contacto visual la hace vacilar un instante, pero no puede apartar la mirada.
Sus dedos alcanzan el broche del pantalón, y él deja escapar un leve suspiro, casi impercept