Capítulo 94.
«En la mansión Valardi»
—¡Abre esta maldita puerta ahora mismo si no quieres que la mande a tirar abajo con los guardias!—, gritó Evany, descargando una serie de golpes violentos contra la madera tallada de la habitación principal.
Dentro, la señora Valardi se encogió en un rincón de la cama, apretando una almohada contra su pecho. Sus ojos estaban rojos, hinchados de tanto llorar por la desaparición de Ethan y por la humillación constante de vivir bajo el mismo techo que la mujer que le había