Capítulo 86.
—¡Firma el maldito papel, Ethan! ¡No me hagas perder más el tiempo!—, gritó Evany, golpeando el cristal de la sala de visitas con una rabia que contrastaba con su apariencia impecable.
Ethan sintió que el mundo se desmoronaba bajo sus pies. Sus piernas, que apenas habían aguantado el peso de la humillación durante toda la noche, finalmente cedieron.
No cayó al suelo de cemento de la habitación gracias a que sus dedos se aferraron con una fuerza desesperada a los barrotes de la pared a sus espal