Capítulo 58.
Evangeline estampó el sobre contra el cristal de la garita en la entrada principal de la cárcel donde su mamá estaba encerrada.
El golpe sonó como un disparo y de inmediato alertó al guardia que se encontraba de turno.
El guardia de turno era un hombre bastante mayor, con barba gris y una mirada cansada por los años que pesaban sobre sus párpados. Él ni siquiera levantó la vista de inmediato. Estaba acostumbrado a todo tipo de gritos, pero no a la urgencia salvaje que Evangeline tenía ese día del otro lado del vidrio.
— Orden de liberación inmediata para Eva Sunset por parte de Andrew Parker — , leyó ese hombre con su voz ronca luego de colocarse sus lentes para lectura.
Volteó su mirada para observar a Evangeline y notó que ella no llevaba diamantes. No había rastro de la opulencia del apellido Parker. Llevaba el vestido de baño destrozado, sucio de arena y salitre, cubierto por una gabardina vieja que había robado del puerto.
Su cabello era un nido de nudos y su piel estaba pálid