Capítulo 57.
Evangeline pateó la puerta del despacho para llamar la atención de su padre que la intentó ignorar para no darle importancia. Ella estaba hecha un verdadero vendaval de rabia mientras que todavía podía sentir el agua salada de la playa secándose sobre su piel, ya que se mojó al subir en el ferry que la trajo hasta la ciudad. Pero allí estaba, parada sobre la alfombra presa y apuntando directamente al rostro de su padre.
Andrew Parker no levantó la vista de la pantalla del ordenador. Sus dedos