Capítulo 35.
—¿Qué vas a hacer conmigo? —preguntó ella, pegada a la esquina opuesta.
—Voy a usarte —dijo él, sin mirarla—. Voy a hacer que Ethan entregue cada acción de Valardi Corp a cambio de verte una hora al día. Voy a desangrarlo usando tu cara y el cuerpo que él tanto desea. Y cuando no quede nada de él, te tiraré a la basura para que Andrew se encargue de tus restos.
—Me odias tanto que duele —dijo ella.
Lysander se giró. La acorraló contra el espejo del ascensor. Su rostro estaba a milímetros del suyo.
—Lo que siento por ti no es odio, Sarah. El odio es un sentimiento limpio. Lo que yo siento por ti es una enfermedad. Y hoy, el juez acaba de decirme que no tiene cura.
El ascensor llegó al sótano. El coche blindado esperaba con el motor en marcha. Lysander la empujó dentro y cerró la puerta con un seguro que sonó como una celda definitiva. Mientras el coche salía a toda velocidad, Evangeline vio por la ventanilla a Ethan gritando en la acera, contenido por sus guardias.
La guerra ya no era