Capítulo 31.
Realmente Evangeline no quería ir a la mansión Parker. Ella odiaba también estar en ese lugar. Deseaba ir a un lugar seguro, y solo había un sitio en toda esa ciudad en la cual se podía sentir protegida, y ese lugar era la tumba de su padrastro.
—¡Te extraño!—, exclamó, rompiendo en llanto ante la tumba del hombre que supo ser mejor padre que Andrew.
La visita rápida a ese cementerio terminó con un profundo suspiro y la obligación de seguir adelante con su vida.
Al levantarse notó que su panta