Capítulo 30.
—Eso creí—, dijo al creer que la había logrado doblegar— Puedo inventar que te escuché hablando de tu plan. Y entonces, será la palabra de una mujer respetada por todos, contra la palabra de una puta que todos odian—, escupió, con mucho veneno.
La respiración de Evangeline estaba muy agitada y sus manos se habían convertido en puños, pero tenía toda la desventaja en esta ocasión. Rebelarse contra Alana solo arruinaría todo el trabajo que había hecho para obedecer a Andrew.
Debía seguir fingie