Capítulo 17.
—¡Baja de ahí ahora mismo!—, ordenó Andrew, haciendo un gesto con su mano.
—Si te acercas más voy a saltar...
Evangeline salía cada vez un poco más de la ventana. Estaba decidida a saltar y quitarse la vida.
Sus pulsaciones cardíacas golpeaban su pecho como un tambor y sus ojos se inyectaron de sangre roja que produjo la rabia.
—Podemos hablarlo...—, Andrew se llevó las manos al pecho y fingió una sonrisa horrenda.
—No seguiré siendo parte de tu enfermizo juego. Ésto se termina hoy mismo.