Capítulo 17.
—¡Baja de ahí ahora mismo!—, ordenó Andrew, haciendo un gesto con su mano.
—Si te acercas más voy a saltar...
Evangeline salía cada vez un poco más de la ventana. Estaba decidida a saltar y quitarse la vida.
Sus pulsaciones cardíacas golpeaban su pecho como un tambor y sus ojos se inyectaron de sangre roja que produjo la rabia.
—Podemos hablarlo...—, Andrew se llevó las manos al pecho y fingió una sonrisa horrenda.
—No seguiré siendo parte de tu enfermizo juego. Ésto se termina hoy mismo. Te vas a quedar sin gemela pendeja y en la bancarrota.
—No digas eso—, Andrew estaba desesperado. Sabía que Evangeline era la única que podía ganar esos cincuenta millones de dólares para él.
Miró en todas direcciones y finalmente, la respuesta llegó a su mente.
—Tu madre sigue ahí encerrada...—, dijo, y se quedó mirando fijamente el rostro de Evangeline, esperando su reacción.
Evangeline bajó un poco la guardia al darse cuenta que Andrew tenía razón.
—Tu madre también se está enfermando. Y