El aire de la mansión me pesaba en los pulmones. Cada paso que daba al salir del ático me sentía menos como yo misma y más como una sombra de lo que alguna vez fui.
Había visto demasiado.
Demasiado de mí.
Demasiado de él.
Mis manos aún temblaban, no por miedo. No solo por eso. Lo que descubrí en ese maldito ático no era una simple obsesión, era una condena. Fotos mías de hace cinco años, antes incluso de saber que él existía. Recortes, notas, detalles de mi vida que ni yo recordaba… Damon me ha