¿Sabes esa sensación de que el suelo se mueve, pero no por un temblor, sino porque el mundo que creías conocer acaba de venirse abajo?
Bueno… así se siente mi vida ahora.
Decidir volver a la mansión no fue un acto de rendición. Fue un movimiento estratégico, uno que necesitaba hacer para entender con quién demonios estoy realmente casada. Y no, no me refiero al Damon que se pasa la lengua por los colmillos mientras me mira como si yo fuera su postre favorito. Me refiero al verdadero. Al que s