POV ALEKSEY ROMANOV
Estaba a punto de colocarme la camisa cuando la puerta se abrió sin previo aviso. Me giré de inmediato, con la tensión de siempre, pero cuando vi de quién se trataba, mi cuerpo, acostumbrado al peligro, se permitió relajarse apenas.
Mi madre.
Sin decir nada, volví la vista al espejo y continué vistiéndome, abotonando la camisa con movimientos meticulosos. Ella no dijo nada al entrar. Simplemente caminó con la misma gracia que la caracterizaba, como si flotara en lugar de pis