POV VITTORIA ROMANOVA
Las puertas se abrieron antes de que pudiera reunir el valor para tocarlas.
No fue mi padre quien apareció primero, ni ninguno de los hombres serios que siempre custodiaban la casa. Fue ella.
Mi madre.
Mi hermosa y amada madre.
Avanzó por el vestíbulo con pasos apresurados, olvidándose de la compostura que siempre había mantenido. Llevaba un vestido oscuro, sencillo, y el cabello recogido a medias, como si la noticia de mi llegada la hubiera sorprendido en medio de la noch