POV VITTORIA ROMANOVA
Las puertas se abrieron antes de que pudiera reunir el valor para tocarlas.
No fue mi padre quien apareció primero, ni ninguno de los hombres serios que siempre custodiaban la casa. Fue ella.
Mi madre.
Mi hermosa y amada madre.
Avanzó por el vestíbulo con pasos apresurados, olvidándose de la compostura que siempre había mantenido. Llevaba un vestido oscuro, sencillo, y el cabello recogido a medias, como si la noticia de mi llegada la hubiera sorprendido en medio de la noche. Cuando sus ojos se posaron en mí, se llenaron de lágrimas de inmediato, sin reservas, sin orgullo, sin máscaras. El sonido que escapó de su garganta fue un sollozo roto, primitivo, y entonces ya no fue la signora Moretti ni la mujer de la Famiglia.
Fue solo mi madre.
—Vittoria... amore mio... —su voz se quebró mientras corría hacia mí.
No me dio tiempo de decir nada. Me envolvió en sus brazos con una fuerza desesperada, apretándome contra su pecho como si temiera que alguien pudiera arrebatár