POV VITTORIA ROMANOVA
—Pasa algo, ¿verdad? —susurré, temblando, sintiendo que su desesperación me atravesaba.
No respondió. Solo asintió despacio, su nariz rozando mi piel, incendiándola.
—¿Me lo dirás? —pregunté con un hilo de voz.
—Aún no… —murmuró, y sonó roto, como si la confesión pudiera destruirlo.
Lo abracé con todas mis fuerzas, cerrando los ojos. Por un instante, tuve la certeza de que estábamos donde debíamos estar: juntos, aunque nos estuviéramos consumiendo en el mismo fuego.
Su respiración quemaba contra mi oído, desordenada, peligrosa, y antes de que pudiera reaccionar, sus labios atraparon los míos. El beso fue un asalto: urgente, y hambriento.
Gemí contra su boca, y él aprovechó para invadirme más profundo, devorándome, besándome con tal desespero que me desarmó.
Sus manos se aferraron con violencia a mi cintura, como si no pudiera soportar la idea de soltarme, y me alzó con facilidad. Caminó hasta la cama sin apartar su boca de la mía. Sentí su gruñido grave cuando mi