POV VITTORIA ROMANOVA
El vapor todavía impregnaba mi piel cuando terminé de secar mi cabello. El silencio de la habitación era tan espeso que podía escuchar el golpeteo acelerado de mi corazón.
La puerta se abrió de golpe, sobresaltandome. No hubo un llamado, ni un aviso, ni la cortesía que siempre mostraban los demás.
Se me detuvo la respiración. Solo podía ser él.
Los pasos se acercaron sin pausa, firmes, hasta el clóset. Me quedé inmóvil frente al espejo, con el cepillo entre los dedos. En e