POV ALEKSEY ROMANOV
—Eso pensé. No la amas. Ni siquiera la quieres. Solo te calienta, te obsesiona, la tienes como un puto capricho que no piensas soltar. Y te voy a decir algo, Aleksey: si no empiezas a darle al menos un carajo de querer, cuando se entere que será madrastra te va a mandar a la mierda.
Apreté los puños.
—Ella no se va a ir.
—¿Y cómo piensas evitarlo? ¿Encadenándola? ¿Amenazándola? ¿Tirándote encima de ella hasta que se resigne? Eso no es amor, es tortura, y tarde o temprano te