POV ALEKSEY ROMANOV
Asentí sin mirarlo. Ya no me importaba su voz. Solo una cosa me interesaba.
Fui hacia la puerta del baño y la abrí de golpe. Sin llamar. Sin permiso.
Era mi casa. Mí mujer, y necesitaba verla viva.
Las dos se giraron al mismo tiempo. La enfermera me lanzó una mirada entre el susto y la incomodidad.
Pero Vittoria…
Dios.
Ella me miró como si acabara de verla resucitar.
Estaba en la bañera, con el cuerpo cubierto por agua tibia y algunas esencias flotando en la superficie. Su p