POV ALEKSEY ROMANOV
Cuando quedé solo, observé la ventana. Moscú estaba fría, gris, pesada como siempre. Pero esta vez... no se sentía tan vacía.
Inhalé profundamente mientras me dirigía a mi oficina. Tenía clases por tomar; estaba en cuarto año de mis dos carreras universitarias: Ingeniería en Petróleos y Administración de Empresas, ambas cursadas de forma online. Entre las tareas, la supervisión en campo y las responsabilidades que me tocaban ahora en Rusia, apenas tenía tiempo para respirar,