POV VITTORIA ROMANOVA
Su madre observó la escena con asombro, sin disimular su sorpresa.
—Eso... no me lo esperaba —murmuró, esbozando una pequeña sonrisa.
Akin, en cambio, no reaccionó, como si lo que acababa de ocurrir fuera completamente normal para él.
—Vámonos, ya nos esperan —dijo con tranquilidad, señalando un grupo de camionetas negras estacionadas a unos metros.
Seis hombres vestidos de negro aguardaban junto a los vehículos, atentos y en posición. La seguridad era evidente.
Respiré pr