Enzo Caravelli.
El sonido de los tacones de Chiara fue apagándose hasta desaparecer por el corredor. Poco después, el rugido amortiguado del Maserati resonó en el patio interior, seguido por el ruido de los neumáticos triturando la grava de la entrada.
Ella se marchaba hacia Venturi & Asociados. Apenas había tocado la comida, prefiriendo huir hacia la oficina antes que pasar un minuto más compartiendo el mismo oxígeno conmigo.
Me quedé sentado solo en la larga mesa, observando la taza de café n