Chiara Bellini
El agotamiento acumulado de otro día extenuante en Venturi & Associados parecía haberse infiltrado directamente en mis huesos. Lidiar con el peso de dirigir el bufete, soportar las miradas curiosas de los empleados y mantener la mente enfocada en casos complejos, todo mientras intentaba digerir la amenaza de aquella llamada anónima, había consumido mis últimas reservas de energía.
En cuanto el coche negro cruzó los portones de la mansión Caravelli, sentí que la opresión familiar