Jueves por la noche. Tres días hasta el testimonio.
Marcela se había ido hace una hora dejando la caja con veinte años de secretos en nuestra sala. León había llamado inmediatamente a Rodrigo Sánchez y a un equipo de abogados especializados en recuperación de activos.
Ahora la mesa del comedor estaba cubierta de documentos. Cinco abogados revisando meticulosamente cada página que mi madre había guardado.
—Esto es oro puro —dijo Rodrigo levantando una escritura original—. Prueba irrefutable de q