Viernes por la mañana. Dos días hasta el testimonio.
Bruno llegó a las siete en punto. Carlos lo revisó tres veces antes de dejarlo entrar.
Lo encontramos en el comedor donde habíamos extendido toda la evidencia como en escena de crimen. Que técnicamente lo era.
—Dios mío —dijo mirando los documentos—. Esto es incluso más grande de lo que pensé.
—¿Café? —ofreció León.
—Necesito algo más fuerte que café para procesar esto.
Pasamos la siguiente hora mostrándole todo. Las escrituras originales. Lo