El restaurante era del tipo que no tiene precios en el menú. Iluminación tenue, meseros con guantes blancos, música de piano en vivo. El tipo de lugar donde cada plato era una obra de arte y cada cuenta equivalía a mi renta mensual.
Diego me había recogido con prisas, apenas dándome tiempo de cambiarme.
—Es importante que causes buena impresión —me dijo en el auto—. El equipo de Valverde es... exigente.
—¿Valverde estará ahí?
—No, él no viene a estas reuniones previas. Pero su gente sí. Y lo qu