Sábado por la tarde. León había estado en el teléfono con Inés durante casi una hora.
Yo me había encerrado en mi habitación dándoles privacidad. Revisando correos. Intentando no pensar en lo que estarían hablando.
Escuché pasos en las escaleras. León subiendo.
Tocó mi puerta suavemente.
—¿Abril? ¿Puedo entrar?
—Adelante.
Entró cerrando la puerta detrás de él. Se veía diferente. Más ligero. Como si un peso enorme hubiera sido levantado.
—¿Cómo estuvo la conversación con Inés?
—Iluminadora. Y hu