Sábado. 5 AM.
Desperté antes de la alarma. Los nervios no me dejaron dormir más de dos horas.
Me vestí con ropa oscura. Práctica. Nada que llamara atención.
Bajé encontrando a León ya en la cocina. Café listo. Expresión seria.
—¿Dormiste?
—No. ¿Tú?
—Dos horas tal vez.
—Suficiente.
No lo era, pero fingimos que sí.
Bruno llegó a las 5:15 AM. También vestido oscuro. Mochila pequeña con equipo.
—Buenos días.
—Buenos días —respondimos al unísono.
—¿Listos para esto?
—Tan listos como podemos estar —d