Llegué a la Clínica Santa María en tiempo récord.
Dejé el auto en la entrada de urgencias sin importarme si me multaban. Corrí hacia adentro buscando información.
—Sara Morales —le dije a la recepcionista—. Urgencias obstétricas.
—¿Es familiar?
—Soy su hermana.
Mentira técnica pero necesaria.
—Tercer piso. Sala de observación B.
Subí las escaleras de dos en dos. No podía esperar el ascensor.
El tercer piso olía a desinfectante y miedo. Familias esperando en sillas incómodas. Enfermeras moviéndo